Las experiencias vividas, los afectos recibidos y los mensajes aprendidos moldean tus decisiones, emociones y relaciones. Si creciste en un ambiente seguro, probablemente confíes en los demás y en ti mismo. Si hubo abandono, rechazo o miedo, es posible que hoy sientas inseguridad o busques aprobación constantemente.
Pero aquí viene lo importante:
¡Puedes reprogramar tu historia! Comprender cómo tu pasado influye en tu presente es el primer paso para romper patrones y construir la vida que realmente quieres.
¿Qué significa trauma?
El trauma, significa herida, es una marca que nos deja una experiencia difícil, sin importar si fue grande o pequeña. Así como una herida en el cuerpo, las situaciones duras también pueden afectar nuestras emociones y nuestra manera de ver la vida. Desde mi experiencia y conocimiento, me gusta definir la palabra trauma como “aquella huella que nos queda en el cuerpo, independientemente de lo grave que fuese la situación”
¿Qué tipos de trauma existen?
Lo importante no es solo lo que pasó, sino cómo nos afectó. Algunas heridas sanan rápido, otras dejan cicatrices que duran mucho tiempo. Por eso, cuidar nuestra salud emocional es tan importante como cuidar nuestro cuerpo.
- Trauma grande (“T”): Son los golpes duros de la vida, como un accidente fuerte, una enfermedad grave, un desastre natural o una agresión. Son cosas que de inmediato te sacuden y te hacen sentir que estás en peligro.
- Trauma pequeño pero constante (“t”): Son heridas emocionales que van sumando con el tiempo. No son tan evidentes, pero afectan igual. Por ejemplo, cuando alguien crece sintiéndose ignorado, maltratado con palabras, pasando por divorcios difíciles, perdiendo su trabajo o viviendo siempre con desprecios. No es un solo golpe fuerte, pero es como gotitas que, con el tiempo, terminan llenando el vaso.
¿Cómo sé si tengo trauma?
Aquí te dejo unas preguntas para que puedas reflexionar.
Lo importante no es solo qué pasó, sino cómo te afectó. ¿Tu mente sigue alerta aunque no haya peligro? ¿Consideras que hay cosas del pasado cuando te relacionas con los demás, que te siguen afectando hoy en día? ¿Te sientes igual que te sentiste cuando eras pequeña? ¿Aparecen recuerdos sin aviso?
¿Tienes sensación de miedo o angustia en situaciones parecidas a las de la infancia? ¿Evitas ciertos lugares o personas porque te recuerdan a lo vivido? ¿Lloras y no sabes por qué? ¿Tienes problemas físicos sin explicación?
Muchas veces, los pequeños traumas acumulados pueden hacer que una persona se sienta igual de mal que alguien que pasó por un evento muy fuerte. Por eso, hay que cuidar la salud emocional y no dejar pasar lo que duele.
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